sábado, 21 de mayo de 2011

Los Heroes del Olimpo El Heroe Perdido Capitulo 4

IV PIPER
PIPER PRONTO SE DIO CUENTA DE QUE EL CORAZON DE ANNABETH no estaba en el tour.
Ella hablaba sobre todo ese material increíble que el campamento ofrecía -arquería mágica, montar en pegaso, el muro de lava, pelear con monstruos- pero no mostraba ninguna emoción, como si su mente estuviera en otra parte. Señalo el pabellón al aire libre que daba a Long Island Sound (Si, Long Island, Nueva York; habían viajado muy lejos en el carro) Annabeth explico como el Campamento Mestizo era sobre todo un campamento de verano, pero algunos chicos se quedaban allí durante todo el año, y que como se habían añadido muchos mestizos esto siempre estaba lleno, incluso en invierno.
Piper se preguntó quien dirigía el campamento, y como sabían que Piper y sus amigos pertenecían allí. Se pregunto si tendría que quedarse a tiempo completo, o si ella sería buena en alguna actividad. Podría reprobar lucha con monstruos? Un millón de preguntas burbujeaban en su cabeza, pero dado el estado de ánimo de Annabeth, decidió mantenerse callada.

Ya que subieron una colina en el borde del campamento, Piper se giro y consiguió una increíble vista del valle- un gran trecho de bosque en el noroeste, una hermosa playa, el arroyo, el lago de las canoas, exuberantes campos verdes, y el diseño de las canoas- un bizarro surtido de construcciones dispuestas como una omega Ω,  con un lazo de cabañas alrededor de un espacio verde en el centro, y dos alas que salían de la parte inferior de cada lado. Piper conto 20 cabañas en total. Una era de oro resplandeciente, otra de plata. Una tenia pasto en el techo. Otra era rojo brillante con trincheras de alambre de púas. Una cabaña era negra con antorchas de fuego verde en el frente.

Todo parecía como un mundo diferente del de colinas nevadas y campos del exterior.
“El valle está protegido de los ojos mortales”, dijo Annabeth “Como puedes ver, el clima está controlado, también. Cada cabaña representa un dios griego- un lugar para que los niños de los dioses vivan”
Miro a Piper como si estuviera intentando juzgar como había tomado las noticias.

“Estas diciendo que mamá es una diosa”

Annabeth asintió “te estás tomando esto con mucha calma”
Piper no podría decirle porque. No podía admitir que eso solo estaba confirmando algunos sentimientos raros que había tenido por años, los argumentos que tenia con su padre de porque no había fotos de mamá en casa, y porque papá nunca le dijo como o porque exactamente su mamá los había dejado. Pero sobre todo, el sueño la había alertado de que esto iba a suceder. Pronto ellos te encontraran, semidiosa, la voz había retumbado. Cuando lo hagan, sigue nuestras instrucciones. Coopera y tu padre vivirá.
Piper tomo aire inestable “supongo que después de esta mañana, es un poco más fácil de creer. Entonces quien es mi madre? ”
“deberíamos saberlo pronto” dijo Annabeth “Tú tienes que-15? Los dioses, se supone que te reclaman cuando tienes 13. Ese era el trato”
“El trato?”
“ellos hicieron una promesa el verano pasado…bien, larga historia… pero prometieron no ignorar a sus hijos semidioses mas, deberían reclamarlos para cuando ellos estuvieran por los trece. A veces tarda un poco más de tiempo, pero ya viste lo rápido que Leo fue reclamado una vez llego aquí. Debe sucederte pronto. Esta noche en la fogata, apuesto a que tendremos una señal”
Piper se preguntó si ella tendría un gran martillo de fuego sobre su cabeza, o con su suerte, algo mas embarazoso. Un flameante wombat*, tal vez. Fuera quien fuera su madre, Piper no tenía razones para pensar que quisiera reclamar a su hija cleptómana, con graves problemas. “Porque 13?”
*Yo no tengo la menor idea de que es un wombat, pero creo, o eso me dijo google que es un marsupial australiano.
“Entre más viejo seas,” dijo Annabeth, “Mas sabrán los monstruos de ti, tratan de matarte. Alrededor de los 13 es usualmente cuando esto comienza. Ese es el porqué mandamos protectores en las escuelas a encontrar chicos, traerlos al campamento antes de que sea demasiado tarde”
“Como el entrenador Hedge*?”
*ustedes como yo no habían notado que ya había sido mencionado antes en la saga, pues hasta hace poco me di cuenta a pesar de mi mala memoria que él era nombrado en el 5° libro en uno de los reportes que tenía que leer Percy.

Annabeth asintió. “El es- el era un sátiro: mitad hombre, mitad cabra. Los sátiros trabajan para el campamento, encontrando semidioses, protegiéndolos, trayéndolos cuando es el momento adecuado”

Piper no tuvo problema en creer que el entrenador Hedge era medio cabra. Había visto lo que el hombre comía. Nunca le había gustado mucho el entrenador, pero no podía creer que se hubiera sacrificado para salvarlos.
“Que paso con él?” preguntó. “Cuando nos fuimos a las nubes, él… el se fue para siempre? ”


"Es difícil de decir." La expresión de Annabeth fue dolorosa. "Espíritus tormenta... difícil batalla. Incluso nuestras mejores armas, de bronce celestial, pasan a través de ellos a
menos que puedas atraparlos por sorpresa."

 "Con la espada de Jason simplemente se convirtieron en polvo", recuerdo Piper.

 "Tuvo suerte, entonces. Si te encuentras con un monstruo, puedes disolverlos, enviar su esencia de vuelta al tartaro."

"¿Tártaro?"

"Un enorme abismo en el inframundo, de donde vienen los peores monstruos. 
Algo así como un pozo sin fondo del mal. De todos modos, una vez que los monstruos se disuelven, por lo general tardan meses, incluso años antes de que puedan volver formarse de nuevo. Pero como ese espíritu tormenta Dylan se escapó- bueno, no 

Sé por qué habría de mantener con vida a Hedge. Hedge fue un protector, sin embargo. Él conocía los riesgos. Los sátiros no tienen almas mortales. Va a reencarnar en un árbol o una flor o algo así."
Piper trataba de imaginar al entrenador Hedge con un grupo de mariquitas muy enojadas. Eso la hacía sentir aún peor.
Ella miró abajo a las caballas, y un sentimiento de inquietud se apoderó de ella. Hedge había muerto para traerla aqui segura. La cabaña de su mamá estaba allí en alguna parte, lo que significaba que tenía hermanos y hermanas, más gente con la que tendría que tratar. Haz lo que te digo, la voz le había dicho. O las consecuencias serán dolorosas. Metió las manos bajo sus brazos, tratando de evitar temblar.
"Todo irá bien", prometió Annabeth. "Tú tienes amigos aquí. Todos hemos pasado por un montón de cosas raras. Sabemos lo que estás pasando."
Lo dudo, pensó Piper.
"He sido expulsada de cinco escuelas diferentes en los últimos cinco años", dijo. "Mi papá se está quedando sin lugares para ponerme".
"¿Sólo cinco?" Annabeth no sonaba como si estuviera bromeando "Piper, todos hemos sido etiquetados de alborotadores. Me escapé de casa cuando yo tenía siete años."
"¿En serio?"
"Oh, sí. La mayoría de nosotros somos diagnosticados con trastorno hiperactivo por déficit de atención o dislexia, o ambas cosas"
"El THDA de Leo", dijo Piper.
“Así es. Es porque estamos preparados para la batalla. Inquietos, impulsivos-no encajamos con los chicos ordinarios. Tú deberías oír la cantidad de problemas de Percy--" Su rostro se ensombreció. "De todos modos, los semidioses obtienen una mala reputación. ¿Cómo te metes en problemas?"
Normalmente, cuando alguien le hacía esa pregunta, Piper comenzaba una pelea, o cambiaba de tema, o causaba algún tipo de distracción. Pero por alguna razón se encontró diciendo la verdad.
"Me robe cosas", dijo. "Bueno, en realidad no como robar..."
"¿Es tu familia pobre?"
Piper se echó a reír con amargura. "Ni siquiera. Lo hice... No sé por qué. Por la atención, supongo. Mi papá nunca tuvo tiempo para mí, si me metí en problemas".
Annabeth asintió con la cabeza. "Puedo relacionarme. ¿Pero dijiste que en realidad no como robar? ¿Qué quieres decir?"
"Bueno... nadie me cree. La policía, los maestros--incluso la gente de la que tomó cosas: es tan vergonzoso, que negaron lo que pasó. Sin embargo, la verdad es que no robaba nada. Yo solo pregunto a la gente por las cosas. Y me dan cosas. Incluso un convertible BMW. Yo solo pregunte. Y el comerciante dijo: "Claro. Tómalo. Más tarde, se dio cuenta de lo que había hecho, supongo. Luego llegó la policía por mí."
Piper esperó. Estaba acostumbrada a que la gente la llamara una mentirosa, pero cuando miró hacia arriba, Annabeth solo asentio.
"Interesante. Si tu padre fuera el dios, yo diría que eres un hijo de Hermes, dios de los ladrones. Él puede ser muy convincente. Sin embargo, tu padre es mortal..."
"Muy", coincidió Piper.
Annabeth negó con la cabeza, aparentemente desconcertada. "No sé, entoces. Con suerte, tu madre te reclamará esta noche."
Piper casi esperaba que no sucediera. Si su madre fuera una diosa, ¿qué sabría acerca de ese sueño? ¿Sabría lo que le habían pedido a Piper que hiciera? Piper se preguntó si los dioses del Olimpo nunca castigarían a sus hijos con un rayo por hacer el mal, o los enterraban en el Inframundo.
Annabeth la estudiaba. Piper decidió que iba a tener que tener cuidado con lo que decía de ahora en adelante. Annabeth era obviamente muy inteligente. Si alguien pudiera adivinar el secreto de Piper…
"Vamos” dijo al fin Annabeth. "Hay algo más que debo comprobar."
Se elevó un poco más hasta que llegaron a una cueva cerca de la cima de la colina. Huesos y viejas espadas cubrían el suelo. Antorchas flanqueaban la entrada, estaba cubierta por una cortina de terciopelo bordada con serpientes. Parecía elset de algún tipo de espectáculo de títeres retorcidos.
"¿Qué hay ahí?" Preguntó Piper.
Annabeth asomo su cabeza dentro, luego suspiró y cerró las cortinas. "Nada, en este momento. El lugar de una amiga. He estado esperando por ella unos días, pero hasta ahora, nada."
"¿Tú amiga vive en una cueva?"
Annabeth casi esbozó una sonrisa. "En realidad, su familia tiene un piso de lujo en Queens, y ella va terminando una escuela en Connecticut. Pero cuando ella está aquí en el campamento, sí, ella vive en la cueva. Ella es nuestro oráculo, dice el futuro. Tenía la esperanza de que ella me pudiera ayudar--"
"A encontrar a Percy," adivinó Piper.
Toda la energía se drenó de Annabeth, como si hubiera estado conteniéndola junta durante tanto tiempo como pudo. Se sentó en una roca, y su expresión estaba tan llena de dolor, que Piper se sintió como una voyeur.
Se obligó a mirar hacia otro lado. Sus ojos se dirigieron a la cresta de la colina, donde un solo árbol de pino dominaba el horizonte. Algo brillaba en su rama más baja, como una alfombra de baño de oro difusa.
No... no es una alfombra de baño. Era un vellón de oveja.
Bien, pensó Piper. Campamento griego. Tienen una réplica del vellocino de oro.
Entonces se fijo en la base del árbol. Al principio ella pensó que estaba envuelto en un montón de enormes cables de color púrpura. Sin embargo, los cables tenían escamas como los reptiles, patas con garras y una cabeza de serpiente con ojos amarillos y las fosas nasales humeando.
"Eso es--un dragón” balbuceó ella. "¿Ese es el verdadero  vellocino de oro?"
Annabeth asintió con la cabeza, pero estaba claro que ella no estaba escuchando. Sus hombros caídos. Se frotó la cara y dio un suspiro tembloroso. "Lo siento. Un poco cansada."
“Estás a punto de caer ", dijo Piper. "¿Cuánto tiempo ha estado buscando a tu novio?"
"Tres días, seis horas, y unos doce minutos."
"Y no tienes idea de lo que pasó con él?"
Annabeth sacudió la cabeza tristemente. "Estábamos tan emocionados porque el invierno empezó temprano. Nos encontramos en el campamento el martes, imaginé que tendríamos tres semanas juntos. Iba a ser genial. Luego, después de la fogata, el—el me dio un beso de buenas noches, volvió a su cabañna, y en la mañana se había ido. Se realizaron búsquedas en todo el campamento. Se estableció contacto con su mamá. Hemos tratado de llegar a él por todos los medios que sabemos. Nada. Él solo desapareció."
Piper estaba pensando: Hace tres días. La misma noche que había tenido su sueño."¿Cuánto tiempo han estado juntos?"
"A partir de agosto", dijo Annabeth. "Agosto dieciocho"
"Casi exactamente cuando conocí a Jason", dijo Piper. "Pero sólo hemos estado juntos un par de semanas."
Annabeth se estremeció. "Piper... acerca de eso. Tal vez deberías sentarte."
Piper sabía a dónde iba esto. El pánico comenzó a construirse en su interior, como si sus pulmones se llenaran de agua. "Mira, sé que Jason pensó que acaba de aparecer en nuestra escuela hoy. Pero eso no es cierto. Lo conozco desde hace cuatro meses."
"Piper", Annabeth dijo con tristeza. "Es la niebla".
"perdido*... ¿qué?"
*es un juego de palabras que solo tiene gracia en ingles ya que niebla (Mist) suena parecido a perdido (Missed)
"N-i-e-b-l-a. Es una especie de velo que separa el mundo de los mortales del mundo mágico. Las mentes mortales- no pueden procesar cosas extrañas como dioses y monstruos, por lo que la niebla dobla la realidad. Hace a los mortales ver las cosas de manera que puedan entenderlas--al igual que sus ojos sólo pueden pasar por alto este valle por completo, o podrían reparar en ese dragón y ver un montón de cables."
Piper digirió. "No. Tú has dicho que no soy una mortal ordinaria. Soy una semidiosa".
"Incluso los semidioses pueden verse afectados. Lo he visto muchas veces. Los monstruos se infiltran en un lugar como una escuela, se hacen pasar por humanos, y todo el mundo piensa que recuerda a esa persona. Ellos creen que siempre ha existido. La niebla puede cambiar los recuerdos, incluso crear recuerdos de cosas que nunca pasaron”
"¡Pero Jason no es un monstruo!" Piper insistió. "Es un tipo humano, o semidiós, o lo que quieras llamarlo. Mis recuerdos no son falsos. Son tan reales. La vez que pusimos los pantalones del entrenador Hedge en llamas. La vez en que Jason y yo vimos una lluvia de meteoritos en el techo del dormitorio y finalmente conseguí que el chico estúpido me besara...."
Se encontró contando, diciéndole a Annabeth acerca de su semestre completo en el colegio Wilderness. A ella le había gustado Jason desde la primera semana que lo había conocido. Él fue tan amable con ella, y tan paciente, que incluso podría pasar la hiperactividad de Leo y sus chistes estúpidos. Lo había aceptado para sí misma y no juzgaba el porqué de las cosas estúpidas que había hecho. Habían pasado horas hablando, mirando las estrellas, y con el tiempo--por fin—tomándose de las manos. Todo eso no podía ser falso.
Annabeth frunció los labios. "Piper, tus recuerdos son mucho más nítidos que la mayoría. Debo admitirlo, y no sé por qué. Pero si lo conoces tan bien-
"¡Lo hago!"
"Entonces, ¿De dónde es?"
Piper se sentía como si hubiera sido golpeada en la frente. "Tiene que habérmelo dicho, pero--"
"¿Alguna vez notaste su tatuaje antes de hoy? ¿Alguna vez te dijo algo acerca de sus padres o sus amigos, o su última escuela?"
“Yo--Yo no lo sé, pero--"
"Piper, ¿cuál es su apellido?"
Su mente quedó en blanco. Ella no sabía el apellido de Jason. ¿Cómo podía ser?
Ella comenzó a llorar. Se sentía como una tonta total, pero se sentó en la roca junto a Annabeth y solo se cayó a pedazos. Era demasiado. ¿Hizo que todo lo que fue bueno en su estúpida y miserable vida fuera quitado?
, el sueño le había dicho. Sí, a menos que hagas exactamente lo que decimos.
"Hey", dijo Annabeth. "Vamos a averiguarlo. Jason está aquí ahora. ¿Quién sabe? A lo mejor pueden trabajar para que eso sea real."
No es probable, Piper pensó. No si el sueño le había dicho la verdad. Pero no podía decir eso.
Le pasó una lágrima por la mejilla. "Me habéis traído aquí para que nadie me vea lloriquear, ¿eh?"
Annabeth se encogió de hombros. "Pensé que sería difícil para tí. Yo sé lo que es perder un novio."
"Pero todavía no puedo creer... que teníamos algo. Y ahora solo viene, como si ni siquiera me reconociera. Si realmente se limitó a aparecer de hoy, entonces ¿por qué? ¿Cómo supo llegar? ¿Por qué no puede recordar nada?"
"Buenas preguntas", dijo Annabeth. "Esperemos que Quirón pueda imaginarlo. Pero por ahora, tenemos que conseguir que te establezcas. ¿Estás lista para volver a bajar?"
Piper miró el surtido loco de cabañas en el valle. Su nuevo hogar, una familia que supuestamente la entendía--pero pronto estaría en otro grupo de gente que había decepcionado, otro lugar más del que había sido expulsada. Tú los traicionarás para nosotros, la voz le había advertido. O si no perderás todo.
Ella no tenía otra opción
“Sí,” mintió. "Estoy lista".
En el parque central, un grupo de campistas estaba jugando al baloncesto. Eran disparos increíbles. Nada rebotó en el aro. Tres puntos fueron automáticamente.
"Cabaña de Apolo", explicó Annabeth. "Manojo de Showoffs con armas misiles- flechas, pelotas de baloncesto."
Pasaron un pozo de fuego central, donde dos chicos se golpeaban el uno al otro con la espada.
"¿Hojas reales?", Señaló Piper. ¿No es peligroso?"
"en cierto modo ese es el punto", dijo Annabeth. "Ah, lo siento. Mal juego de palabras. Esa es mi cabaña allí. Número Seis. "Ella asintió hacia a un edificio gris con un tallado de lechuza sobre la puerta. A través de la puerta abierta, Piper podía ver estanterías, muestra de armas, y uno de los informáticos SMART Boards que tienen en las aulas. Dos niñas estaban dibujando un mapa que parecía un diagrama de batalla.
"Hablando de hojas", dijo Annabeth "ven aquí".
Ella llevó a Piper por el lado de la cabina, a un gran cobertizo de metal que parecía que eran para herramientas de jardinería. Annabeth lo abrió, y en el interior no habían herramientas de jardinería, a menos que quisiera hacer la guerra a tus plantas de tomate. La nave estaba llena de todo tipo de armas, desde espadas a lanzas a un garrote como el del entrenador de Hedge
"Cada semidiós necesita un arma", dijo Annabeth. " Hefesto hace las mejores, pero tenemos una selección bastante buena, también. Atenea es todo acerca de la estrategia- coincidencia del arma adecuada a la persona adecuada. Vamos a ver..."
Piper no tenía muchas ganas de comprar objetos mortales, pero sabía que Annabeth estaba tratando de hacer algo bueno por ella.
Annabeth le entregó una espada enorme, que apenas Piper podía levantar.
"No", dijeron ambas a la vez.
Annabeth revolvió un poco más en el cobertizo y sacó más.
"¿Una escopeta?" Piper le preguntó.
"Mossberg 500." Annabeth comprobaba la acción de la bomba como si no fuera gran cosa. "No te preocupes. No lastima a los seres humanos. Está modificado para disparar bronce celestial, por lo que sólo mata a los monstruos."
"Um, no creo que ese sea mi estilo", dijo Piper.
"Mmm, sí” admitió Annabeth. "Muy llamativo."
Puso de nuevo la escopeta y empezó a buscar a través de un rack de ballestas cuando algo en la esquina de la cubierta llamó la atención de Piper.
"¿Qué es eso?", Dijo. "¿Un cuchillo?"
Annabeth excavó y sopló el polvo de la vaina. Parecía que no había visto la luz del día en siglos.
"No sé, Piper". Annabeth sonaba incómoda. "No creo que desees éste. Las espadas son por lo general mejores."
"Tú utilizas un cuchillo." Señaló Piper al que traía atado a la correa Annabeth.
“Sí, pero..." Annabeth se encogió de hombros. "Bueno, echa un vistazo si quieres."
La vaina era de cuero negro, atado en bronce. Nada de lujo, nada llamativo. El mango de madera pulida encajaba muy bien en la mano de Piper. Cuando ella lo desenvainó, se encontró con una hoja triangular de dieciocho pulgadas de largo de bronce reluciente como si hubiera sido pulido ayer. Los bordes eran mortalmente fuertes. Su reflejo en la hoja la cogió por sorpresa. Ella parecía mayor, más grave, no con tanto miedo como se sentía.
"Te queda bien", admitió Annabeth. "Ese tipo de hoja se llama un parazonium. Era sobre todo ceremonial, realizado por oficiales de alto rango en el ejército griego. Demostrando que eran personas de poder y riqueza, pero en una pelea, podría protegerte bien."
"Me gusta", dijo Piper. "¿Por qué no pensaste que estaba en lo cierto?"
Annabeth exhaló. "Esa hoja tiene una larga historia. La mayoría de la gente tendría miedo de demandarla. Su primer dueño... bueno, las cosas no salieron demasiado bien para ella. Su nombre era Helena."
Piper se dejo hundirse en--Espera, ¿te refieres a Helena? ¿Helena de Troya?
Annabeth asintió con la cabeza.
De repente Piper sintió como que debería de manejar la daga con guantes quirúrgicos. "¿Y está guardado en su cobertizo?"
"Estamos rodeados de cosas de la Grecia antigua," dijo Annabeth.” Éste no es un museo. Armas como esta—nos son destinadas a ser utilizadas. Son nuestro patrimonio como semidioses. Eso fue un regalo de bodas de Menelao, primer marido de Helena. Llamó a la daga Katoptris."
"¿Qué significa?"
"Espejo", dijo Annabeth. "Mirando vidrio. Probablemente, porque eso es lo único que Helena utilizaba. No creo que haya visto la batalla."
Piper miró la hoja de nuevo. Por un momento, su propia imagen miró hacia ella, pero luego cambió la reflexión. Ella vio las llamas, y una grotesca cara como algo tallado en la base. Oyó la risa igual que en su sueño. Vio a su padre encadenado, atado a un poste frente a una rugiente hoguera.
Dejó caer la hoja.
"¿Piper?" Annabeth gritó a los hijos de Apolo en la cancha, "¡Un Médico! ¡Necesito ayuda por aquí!"
“No, esto--estoy bien," arregló Piper.
"¿Estás segura?"
“Sí. Pensé que..." Tenía que dominarse. Con dedos temblorosos, cogió la daga. "Acabo de sentirme abrumada. Sucedió tanto hoy. Pero... Quiero mantener la daga, si eso está bien."
Annabeth vaciló. Luego se despidió de los chicos de Apolo. "Bueno, si estás segura. Te
Pusiste muy pálida, allí. Pensé que estabas teniendo un ataque o algo".
"Estoy bien," prometió Piper, aunque su corazón seguía corriendo. "¿Hay... um, un teléfono en el campamento? ¿Puedo llamar a mi papá?"
Los ojos grises de Annabeth eran casi tan desconcertantes como la hoja de la daga. Parecían estar calculando un millón de posibilidades, tratando de leer los pensamientos de Piper.
"No se permiten teléfonos", dijo. "La mayoría de los semidioses, si utilizan un teléfono celular, es como enviar una señal, dejando a los monstruos saber dónde estás. Pero... tengo uno." Ella lo deslizó fuera de su bolsillo. "Tipo contra las reglas, pero puede ser nuestro secreto..."
Piper se lo agradeció, tratando de no dejar que se dieran la mano. Ella se apartó de Annabeth y se volvió hacia el área común.
Ella llamó a la línea privada de su padre, a pesar de que sabía lo que iba a suceder. Correo de voz. Había estado intentando durante tres días, desde el sueño. En el colegio de Wilderness sólo se les permitía privilegios de teléfono una vez al día, pero ella había llamado todas las noches, y llegado a ninguna parte.
De mala gana se marcó el otro número. La asistente personal de su padre respondió inmediatamente. "Oficina del Sr. McLean."
"Jane", dijo Piper, apretando los dientes. "¿Dónde está mi padre?"
Jane se quedó en silencio por un momento, preguntando si podía salirse con la de colgar. "Piper, pensé que no debías llamar de la escuela."
"Tal vez no estoy en la escuela", dijo Piper. "Tal vez me fui a vivir entre las criaturas del bosque."
"Mmm." Jane no parecía concordar. "Bueno, le diré que llamaste."
"¿Dónde está?"
"Fuera".
"no sabes, ¿verdad?" Piper bajó la voz, con la esperanza de que Annabeth no fuera tan buena para escuchar. "¿Cuándo vas a llamar a la policía, Jane? Él podría estar en problemas."
"Piper, no vamos a convertir esto en un circo mediático. Estoy segura de que está bien. Él se va de vez en cuando. Él siempre vuelve".
"Así que es verdad. No lo sabes"
"Tengo que irme, Piper, espetó Jane. "Disfruta de la escuela."
La línea se cortó. Piper maldijo. Ella regresó a Annabeth y le entregó el teléfono.
"¿No hubo suerte?" Preguntó Annabeth.
Piper no respondió. Ella no confiaba en sí misma y no quería comenzar a llorar de nuevo. Annabeth echó un vistazo a la pantalla del teléfono y vaciló. "¿Su apellido es McLean? Lo siento, no es de mi incumbencia. Pero eso suena muy familiar."
"Nombre común".
“Sí, supongo. ¿Qué hace tu padre? "
"Tiene un título en las artes", dijo Piper de forma automática. "Él es un artista Cherokee".
Su respuesta estándar. No era una mentira, pero no era toda la verdad. La mayoría de la gente, cuando se enteraran de que, su padre vendia recuerdos indios de pie en una carretera en una reserva. Toro Sentado bobble-cabeza, collares de abalorios, tabletas de Gran Jefe ese tipo de cosas.
"Oh." Annabeth no parecía convencida, pero ella puso el teléfono lejos. "¿Te sientes bien? ¿Deseas continuar?"
Piper había fijado su daga a su nueva banda, y se prometió a sí misma que más tarde, cuando estuviera sola, habría de averiguar cómo funcionaba. “Claro” dijo ella. "Quiero ver todo."
Todas las cabañas eran frescas, pero ninguna de ellas, sintió Piper, como la suya. No hubo signos de--wombats ardientes o de otro tipo--apareciendo sobre su cabeza.
La cabaña ocho era enteramente de plata y brillaba como la luna.
"¿Artemisa?" Adivinó Piper.
"Sabes de mitología griega," dijo Annabeth.
"Hice un poco de lectura, cuando mi padre estaba trabajando en un proyecto el año pasado."
"Creí que hacía arte Cherokee".
Piper tragó una maldición. "Ah, cierto. Pero--ya sabes, hace otras cosas también."Piper pensó que lo había soplado: McLean, la mitología griega. Afortunadamente, Annabeth no pareció hacer la conexión.
"De todos modos," Annabeth continuó, "Artemisa es la diosa de la Luna, diosa de la caza. Pero no hay campistas. Artemisa es una niña eterna, por lo que no tiene hijos".
"Oh." Eso desanimó a Piper. A ella siempre le habían gustado las historias de Artemisa, y pensó que sería una madre cool.
"Bueno, están las cazadoras de Artemisa," corrigió Annabeth. "Ellas nos visitan a veces. No son las hijas de Artemisa, pero son sus doncellas --Esta banda de inmortales adolescentes que salen a la aventura juntas y cazan monstruos y cosas así."
Piper se animó. "Eso suena bien. ¿Llegan a ser inmortales?"
"A menos que mueran en combate, o rompan sus votos. ¿He mencionado que tienen que jurar nada de chicos? No citas--nunca. Por la eternidad."
"Oh", dijo Piper. "Ni pensarlo".
Annabeth se echó a reír. Por un momento, pareció casi feliz, y Piper pensó que sería una amiga cool para pasar el rato en un mejor momento.
Olvídalo, Piper se recordó. No voy a hacer ningunos amigos aquí. No en cuanto se enteren.
Pasaron junto a la cabaña de al lado, la Número Diez, que fue decorada como una casa de Barbie con cortinas de encaje, una puerta de color rosa, y claveles en macetas en las ventanas. Caminaron por la puerta, y el olor a perfume casi ahogó a Piper.
"Gah, ¿Es dónde las supermodelos van a morir?"
Annabeth sonrió. "La cabaña de Afrodita. Diosa del amor. Drew es la consejera de cabeza."
"Figúrate", se quejó Piper.
"No todos son malos", dijo Annabeth. "La última consejera de cabeza que tuvimos fue grande".
"¿Qué pasó con ella?"
La expresión de Annabeth se ensombreció. "Debemos seguir adelante."
Veían en las otras cabañas, pero Piper ya estaba más deprimida. Se preguntó si ella podría ser la hija de Deméter, la diosa de la agricultura. Por otra parte, Piper había matado todas las plantas que alguna vez tocó. Atenea era cool. O tal vez Hécate, la diosa de la magia. Pero en realidad no importaba. Incluso aquí, donde todo el mundo iba a encontrar un padre perdido, sabía que seguiría yendo a parar hasta los chicos no deseados. Ella no estaba esperando por la hoguera esta noche.
"Empezamos con los doce dioses del Olimpo", explicó Annabeth. "Dioses Hombres a la izquierda, Mujeres a la derecha. El año pasado, hemos añadido un montón de nuevas cabañas para los otros dioses que no tenían tronos en el Olimpo--Hécate, Hades, Iris--"
"¿Cuáles son los dos grandes en el extremo?" Piper le preguntó.
Annabeth frunció el ceño. "Zeus y Hera. El rey y la reina de los dioses."
Piper cabezeó en esa dirección, y Annabeth la siguió, a pesar de que no actuó muy emocionada. La cabaña de Zeus le recordó a Piper un banco. Era de mármol blanco con grandes columnas de bronce en las puertas delanteras y pulidas y adornadas con relámpagos.
La cabaña de Hera era más pequeña, pero hecha con el mismo estilo, con excepción de las puertas que fueron talladas con diseños de plumas de pavo real, brillando en diferentes colores.
A diferencia de las otras cabañas, que eran todas ruidosas y abiertas y llenas de actividad, las cabañas de Zeus y Hera parecían cerradas y en silencio.
"¿Están vacías?" Dijo Piper.
Annabeth asintió con la cabeza. "Zeus estuvo durante mucho tiempo sin tener hijos. Bueno, en su mayoría. Zeus, Poseidón y Hades, los mayores de los hermanos entre los dioses--Se llaman los Tres Grandes. Sus hijos son realmente poderosos, muy peligrosos. Para los últimos setenta años más o menos, trataron de evitar tener hijos semidioses."
"¿Trataron de evitarlo?"
"A veces... um, engaño. Tengo una amiga, Thalia Grace, que es la hija de Zeus. Pero ella renunció a la vida de campista y se convirtió en una cazadora de Artemisa. Mi novio, Percy, es un hijo de Poseidón. Y hay un niño que se presenta a veces, Nico, hijo de Hades. A excepción de ellos, no hay hijos semidioses de los tres grandes dioses. Al menos, no que nosotros conozcamos."
"¿Y Hera?" Piper miró las puertas decoradas con un pavo real. La cabañna le molestaba, aunque no estaba segura de por qué.
"Diosa del matrimonio." Annabeth se controló con un tono de sumo cuidado, como si estuviera tratando de evitar una maldición. "Ella no tiene hijos con nadie, por Zeus. Así que, sí, no semidioses. La cabaña es sólo honorífica."
"No le agradas", observó Piper.
"Tenemos una larga historia", admitió Annabeth. "Pensé que había hecho las paces, pero cuando Percy desapareció... tuve este sueño visión extraño de ella ."
"Te dijo que vinieras a nosotros", dijo Piper. "Pero pensaste que Percy estaría allí."
"Probablemente sea mejor no hablar de ello", dijo Annabeth. "No tengo nada bueno que decir de Hera en este momento."
Piper miró la base de las puertas. "Entonces, ¿quién está aquí?"
"Nadie. La cabaña es honorífica, como he dicho. Nadie entra”
"Alguien lo hace." Señaló Piper una huella en el umbral de polvo. Por instinto, empujó la puerta y se abrió fácilmente.
Annabeth dio un paso atrás. "Um, Piper, no creo que deberíamos"
"Se supone que debemos hacer cosas peligrosas, ¿no?" Y Piper entró.
La cabaña de Hera no era un lugar en el que a Piper le gustaría vivir. Era tan frío como un congelador, con un círculo de columnas blancas alrededor de una estatua central de la diosa, de diez pies de altura, sentada en un trono en túnicas de oro. Piper siempre había pensado de estatuas griegas como blancas con los ojos en blanco, pero se trataba de una pintada con colores brillantes por lo que parecía casi humana, salvo que los enormes ojos penetrantes de Hera parecían seguir a Piper.
A los pies de la diosa, un fuego ardía en un brasero de bronce. Piper se preguntó  quién lo tendió si la cabina estaba siempre vacía. Un halcón  de pierda sentado en el hombro de Hera, y en su mano un bastón rematado con una flor de loto. El cabello de la diosa era negro trenzado. Su rostro sonreía, pero sus ojos eran fríos y calculadores, como si estuviera diciendo: La Madre sabe lo mejor. Ahora no me cruses o tendré que dar un paso sobre ti.
No había nada más en la cabaña-no hay camas, ni muebles, sin baño, sin ventanas, no había nada que cualquier persona pudiera utilizar realmente para vivir. Para una diosa del hogar y el matrimonio, el lugar de Hera le recordó a Piper el de una tumba.
No, esta no era su mamá. Por lo menos Piper estaba segura de ello. Ella no había venido aquí porque sentía una conexión buena, sino porque su sentido del miedo era más fuerte aquí. Su sueño--ese ultimátum horrible que había sido entregado—tenia algo que ver con esta cabaña.
Ella se congeló. No estaban solos. Detrás de la estatua, en un pequeño altar en la parte trasera, había una figura cubierta con un chal negro. Sólo sus manos se veían, las palmas hacia arriba. Parecía estar cantando algo así como un hechizo o una oración.
Annabeth se quedó sin aliento. "¿Rachel?
La otra chica se volvió. Dejó caer el chal, revelando una melena de pelo rojo y rizado y un rostro lleno de pecas que no fue con la gravedad de la cabaña o el chal negro en absoluto. Ella estaba alrededor de los diecisiete años, una adolescente totalmente normal en una blusa verde y pantalones vaqueros andrajosos cubiertos de garabatos con hechos con marcador. A pesar del frío suelo, estaba descalza.
"¡Hey!" Ella corrió a darle un abrazo a Annabeth. "¡Lo siento mucho! Vine tan rápido como pude."
Hablaron durante unos minutos acerca del novio de Annabeth y cómo no había noticias, etcétera, hasta que finalmente Annabeth recordó que Piper, estaba allí con una sensación incómoda.
"Yo estoy siendo grosera", se disculpó Annabeth. "Rachel, ella es Piper, uno de los mestizos que rescatamos hoy. Piper, esta es Rachel Elizabeth Dare, nuestro oráculo."
"La amiga que vive en la cueva", adivinó Piper.
Rachel sonrió. "Esa soy yo."
"¿Así que tú eres un oráculo?" Dijo Piper. "¿Puedes predecir el futuro?"
"Más que bien futuro me busca de vez en cuando", dijo Rachel. "Hablo profecías. El oráculo es una especie de espíritu que me secuestra de vez en cuando y habla de cosas importantes que no tiene ningún sentido para nadie. Pero sí, las profecías de predecir el futuro."
"Oh." Piper cambió el peso de un pie a otro. "Eso está bien."
Rachel se echó a reír. "No te preocupes. A todo el mundo le resulta un poco espeluznante. Incluso a mí. Pero por lo general soy inofensiva".
"¿Tú eres una semidiosa?
"No," dijo Rachel. "Sólo mortal."
"Entonces, ¿qué estás..." Piper agitó la mano alrededor de la habitación. La sonrisa de Rachel se desvaneció. Echó un vistazo a Annabeth, luego a Piper. "Sólo una corazonada. Algo acerca de esta cabaña y la desaparición de Percy. Están vinculadas de alguna manera. He aprendido a seguir mis corazonadas, sobre todo el último mes, ya que los dioses se quedaron en silencio."
"¿Están en silencio?" Preguntó Piper.
Rachel frunció el ceño a Annabeth. "¿No le has dicho todavía?"
"Yo estaba llegando a eso", dijo Annabeth." Piper, en el último mes... bueno, es normal que los dioses no hablen con sus hijos mucho, pero por lo general se puede contar con algunos mensajes de vez en cuando. Algunos de nosotros incluso podemos visitar el Olimpo. Me pasé casi todo el semestre en el edificio Empire State".
“¿Disculpa?"
"La entrada al Monte Olimpo en estos días."
"Oh", dijo Piper. ¿Claro, por qué no? "
"Annabeth estuvo rediseñando el Olimpo después de haber sido dañado en la Guerra del Titán", explicó Rachel. "Ella es un arquitecto increíble. Deberías ver la barra de ensaladas"
"Como sea," Annabeth dijo, "a partir de hace un mes, el Olimpo se quedó en silencio. La entrada cerrada, y nadie puede entrar. Nadie sabe por qué. Es como que los dioses se han cerrado. Hasta mi mamá no responde a mis oraciones, y nuestro director del campamento, Dionisio, fue llamado."
"¿El director del campamento era el dios del... vino?"
"Sí, es una--"
"Es una larga historia", supuso Piper. “Así es. Adelante."
"Eso es, realmente," dijo a Annabeth. "Semidioses todavía conseguimos rezar, pero nada más. No hay mensajes. No hay visitas. No hay señales de los dioses estem escuchando. Es como que algo que ha sucedido--algo realmente malo. Entonces Percy desapareció."
"Y Jason se presentó en nuestro viaje de campo," Piper agregó. "Sin memoria".
"¿Quién es Jason?" Rachel preguntó.
"Mi" Piper se detuvo antes de que pudiera decir "novio", pero el esfuerzo realizado le dolía en el pecho. "Mi amigo. Pero Annabeth, tú has dicho que Hera te envió una visión en un sueño."
“Bien” dijo Annabeth. "La primera comunicación de un dios en un mes, y es de Hera, la diosa de lo útil, y ella me contacta a mí, su semidiosa menos favorita. Ella me dice que voy a averiguar lo que sucedió con Percy si voy a la pasarela del Gran Cañón y busco a un tipo con un zapato. En su lugar, aparecen ustedes, y el tipo con un zapato es Jason. No tiene sentido."
"Algo malo está pasando", acordó Rachel. Ella miró a Piper, y Piper sintió un irresistible deseo de hablarles de su sueño, a confesar que ella sabía lo que estaba sucediendo--al menos parte de la historia. Y lo único malo era empezar.
"Chicas", dijo. “Yo--Yo necesito--"
Antes de que pudiera continuar, el cuerpo de Rachel se puso rígido. Sus ojos empezaron a brillar con una luz verdosa, y agarró por los hombros a Piper. Piper intentó retroceder, pero las manos de Rachel eran como abrazaderas de acero.
Libérame, dijo. Pero no era la voz de Rachel. Sonaba como una mujer mayor, hablando desde un lugar lejano, por un tubo largo, haciendo eco. Libérame, Piper McLean, o la tierra que nos tragara. Debe ser por el solsticio.
La habitación empezó a girar. Annabeth trató de separar a Piper de Rachel, pero no sirvió de nada. El humo verde la envolvió, y Piper ya no estaba segura de si estaba despierta o soñando. La gigantesca estatua de la diosa parecía levantarse de su trono. Se inclinó sobre Piper, con los ojos clavados en ella. La boca de la estatua se abrió, su aliento como un perfume horrible de espesor. Hablando en la misma voz repitiendo: Nuestros enemigos en revuelo. El fuego único es sólo lo primero. Doblegarte a su voluntad, y su rey se levantará, condenándonos a todos nosotros. ¡LIBERAME!
Las rodillas de Piper se doblaron, y todo se volvió negro.



8 comentarios:

  1. Nooooo !!! Jodeme qe termina acá el cap. 4 ?? me mueero,cada vez me encanta más como escribe Rick Riordan !! ees un genioo !! por favor ,seguilee que estan geniales !!! :D

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  2. Tranquis aun no termina el episodio solo quedo temporalmente parada lo de la traducción, pero ya sigo con ello solo que Niko siguio con otra cosa que ni al caso entonces ni modo, sigue leyendo y tenme paciencia entre otras cosas :)

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  3. Hola! Oye, la vdd es que me encantaria ayudarte a traducir, pero como me voy un tiemo queria saber si me mandas un mensaje a mi correo diciendome si queres que te ayude o no, si si, cuando te responda es que ya puedo traducir, pero como quieras, mi correo es este. vero_O_12@hotmail.com

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  4. Holaa :) Podrias escribir en un comentario en que parte del 5º libro aparece emencionado el entrenador hedge? porque yo tambien pase de alto ese detalle, je :B Graciaas :)

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    1. En la pagina 73 ...seguramente ya lo encontraste despues de 4 años..xd ...:)

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. ¿asi termina el capitulo?
    pareseria que sigue
    ???

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  7. PUBLICA EL 5!!!!!!!!
    00
    c
    U

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