martes, 8 de octubre de 2013

La Casa de Hades- II Hazel


II 
Hazel
Hazel nunca se había sentido tan feliz.
Bueno, excepto tal vez esa noche del festival de la victoria en el Campamento Júpiter, cuando beso a Frank por primera vez…pero esto era un segundo lugar muy cercano.
Tan pronto como toco el suelo, corrió hacia Arión y paso sus brazos alrededor de su cuello. “Te extrañe!” Presiono su cara en el caliente costado del caballo, que olía a sal marina y manzanas “Donde has estado?”
Arión relincho. Hazel deseo poder hablar caballo como Percy, pero tenía una idea general. Arión sonó impaciente, como si dijera, No hay tiempo para sentimentalismos, chica! Vamos!
“ Quieres que vaya contigo” supuso.
Arión asintió, trotando en su sitio. Sus oscuros ojos cafés brillaban con urgencia.
Hazel seguía sin poder creer que él estaba realmente allí. El podía correr a través de cualquier superficie, incluso el mar, pero ella estaba asustada de que no los siguiera en las tierras ancestrales. El Mediterráneo era muy peligroso para los semidioses y sus aliados.
El no habría venido a menos que Hazel lo hubiera necesitado en serio. Y lucia muy agitado…Cualquier cosa que pudiera asustar a un caballo valiente debería haber aterrorizado a Hazel.
En cambio, se sentía emocionada. Estaba muy cansada de estar mareada en el mar y en el aire. A bordo del Argo II, se sentía tan útil como una caja de lastre. Estaba feliz de estar de vuelta en tierra firme, incluso si era el territorio de Gaia. Estaba lista para montar.
“Hazel” Nico la llamo desde el barco. “Que está pasando?”
“Esta bien” se agacho y convoco una pepita de oro de la tierra. Ella estaba aprendiendo a controlar mejor su poder. Piedras preciosas rara vez aparecían a su alrededor por accidente, y sacar oro del suelo era fácil.
Alimento a Arión con la pepita… su snack favorito. Luego sonrió a Leo y a Nico, quienes la miraban desde la cima de la escalera cientos de pies por encima de ella. “Arión quiere llevarme a alguna parte”
Los chicos intercambiaron una mirada nerviosa.
“Uh…” Leo apunto al Norte “Por favor dime que no te está llevando a eso?”
Hazel había estado tan concentrada en Arión que no había notado el alboroto. Una milla mas allá, en la cima de la siguiente colina, una tormenta se había reunido sobre algunas viejas ruinas de piedra- tal vez los restos de un templo romano o una fortaleza. Un embudo de nubes decendian hacia la colina como un dedo manchado de tinta negra.
La boca de Hazel le supo a sangre. Miro a Arión. “Quieres ir allí?”
Arión relincho, como si dejara,  Uh, dha!
Bien…Hazel había pedido ayuda. Esta era la respuesta de su padre?
Eso esperaba, pero sentía algo más que Plutón trabajando en la tormenta…algo oscuro, poderoso, no necesariamente agradable.
Sin embargo, esta era la oportunidad de ayudar a sus amigos- de liderar en lugar de seguir.
Apretó las correas de su espada de oro imperial y subió a la espalda de Arión.
“Estaré bien!” dijo a Nico y Leo. “No se muevan y esperen por mi”
“Esperar por cuanto?” pregunto Nico “Y si no regresas?”
“No te preocupes, lo haré” prometió, esperando que fuera cierto.


Espoleo a Arión, y fueron disparados a través del campo, dirigiéndose a un tornado cada vez mayor.

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