lunes, 14 de octubre de 2013

La Casa de Hades- XV Percy

XV
PERCY

Percy recordó como era estar en peligro. La última vez que habían luchado con Kelli fue en el Laberinto. A pesar de esas piernas desiguales, podía moverse rápido cuando quería, había esquivado su espada y se hubiera comido su cara si Annabeth no la hubiera apuñalado por la espalda.
Ahora tenía cuatro amigos con ella — ¿Y tu amiga Annabeth está contigo? — dijo Kelli entre dientes y con una pequeña risa. —Oh, sí, la recuerdo muy bien.
Kelli tocó su propio esternón, donde la punta del cuchillo había salido cuando Annabeth la había apuñalado por la espalda. — ¿Qué te pasa, hija de Atenea? ¿No tienes el arma? Qué lástima. Yo la usare para matarte.
Percy intentó pensar. Él y Annabeth estaban hombro con hombro, como lo habían hecho muchas veces antes, listos para atacar, pero ninguno de ellos estaba en buena forma para la batalla. Annabeth teía las manos vacías y estaban irremediablemente superados en número, no había ningún lugar para correr, ni a quien pedir ayuda.
Brevemente Percy pensó en llamar a la Sra. O'Leary, su amiga perra del infierno que podía hacer viajes sombra. Incluso si ella lo oyera, ¿podía hacerlo en el Tártaro? Este era el lugar donde los monstruos llegaban cuando morían, llamarla aquí podría matarla, o devolverla a su estado natural como un feroz monstruo. No...  Él no podía hacerle eso a su perro.
Entonces, aquello no ayudaría. Luchar era una posibilidad muy remota.
Eso dejaba únicamente las tácticas favoritas de Annabeth: engañar, charlar, ganar tiempo.
—Entonces—empezó a decir, —Supongo que te estarás preguntando qué estamos haciendo en el Tártaro.
Kelli rió. —En realidad no, sólo quiero matarte—
Eso hubiera sucedido pero Annabeth intervino
—Es una pena—dijo. —Porque no tienes ni idea de lo que está pasando en el mundo de los mortales.
La otra empusa camino alrededor, mirando Kelli como una señal para atacar, pero la ex-animadora sólo gruñó, apartándose fuera del alcance de la espada de Percy.
—Sabemos lo suficiente—dijo Kelli. —Gea ha hablado.
—Vas en dirección a una gran derrota—Annabeth sonaba tan confiada, que incluso Percy estba impresionado, echó un vistazo a la otra empusa, uno por uno, y luego señaló acusadoramente a Kelli. —  Ella dice que los está llevando hacia la victoria, pero miente, la última vez que estuvo en el mundo de los mortales, Kelli estuvo a cargo de mantener a mi amigo Luke Castellan fiel a Cronos, al final, Luke lo rechazó. Él dio su vida para expulsar a Cronos, los Titanes perdieron por  que Kelli falló, ahora ella los quiere llevar a otro desastre.
La otra empusa murmuró y se movió inquieta.
— ¡Basta!—las uñas de Kelli se convirtieron en garras largas y negras., miró a Annabeth como si imaginara cortarla en trozos pequeños.
Percy estaba bastante seguro de que Kelli había tenido algo con Luke Castellan. Luke tenía ese efecto en las chicas – incluso vampiros con patas de burro - y Percy no estaba seguro si hacerla enojar era una buena idea.
—La muchacha miente—dijo Kelli. —Así que los Titanes perdieron. ¡Perfecto! Eso era parte del plan para despertar a Gea, ahora La Madre Tierra y sus gigantes destruirán el mundo de los mortales, y nosotros haremos disfrute de los semidioses.
Los otros vampiros rechinaban sus dientes en un frenesí de excitación. Percy había estado en el medio de una escuela de tiburones cuando el agua estaba llena de sangre. Eso no era tan temible como las empusas listas para alimentarse.
Se dispuso a atacar, pero ¿cuántos podía despachar antes de que lo abrumaran? No serían suficientes
—Los semidioses se han unido— Gritó Annabeth. —Será mejor que lo piensen dos veces antes de atacarnos. Romanos y griegos lucharán en su contra juntos. ¡No tienen ninguna posibilidad!—La empusa retrocedió nerviosamente, silbando, —Romani...
Percy adivinado que habían tenido una experiencia con la Duodécima Legión antes y no había salido bien para ellas.
—Sí, tu apostarias a un Romani —Percy descubrió el antebrazo y les mostró la marca que había conseguido en el Campamento Júpiter la marca SPQR, con el tridente de Neptuno. —Una mezcla griega y romana, y ¿sabes lo que se obtiene? Consigues un BAM
Él pisteó y la empusa cayó de espalda. Una se cayó de la roca donde había estado subida, eso hizo que Percy se sintiera bien, pero se recuperó rápidamente y se puso de pie de nuevo. 
—habladurías—Kelli dijo—de dos semidioses perdidos en el Tártaro. Baja la espada, Percy Jackson y te mataré rápidamente. Créeme, hay peores maneras de morir aquí.
— ¡Espera!— Annabeth lo intentó de nuevo. —¿No son las empusas servidoras de Hécate?
Kelli frunció los labios. — ¿Y?
—Y que Hécate está de nuestro lado ahora — dijo Annabeth. —Ella tiene una cabaña en el Campamento Mestizo, algunos de sus hijos semidioses son mis amigos. Si luchas contra ellos, se enojara
Percy quería abrazar a Annabeth, era tan brillante.
Una de las otras empusas gruñó. — ¿Es esto cierto, Kelli? Ha hecho nuestra ama la paz con los olímpicos?
—Cállate, Serephone— Kelli chilló. —Dioses, eres tan molesta.
—No voy a cruzarme con la Dama Oscura.
Annabeth aprovechó ese quiebre. —Será todo mejor después Serephone, ella es más vieja y más sabia.
—¡Sí! —Serephone chilló. —¡Síganme!
Kelli golpeó tan rápido, que Percy no tuvo la oportunidad de levantar su espada. Afortunadamente, ella no lo atacó él. Kelli arremetió contra Serephone. Durante medio segundo, los dos demonios eran un borrón de garras y colmillos.
Luego se acabó. Kelli estaba triunfante sobre un montón de polvo. En sus garras colgaban los restos del andrajoso vestido de Serephone.
—¿Más problemas ? —Kelli espetó a sus hermanas. —¡Hécate es la diosa de la niebla! Sus caminos son misteriosos. ¿Quién sabe a cual lado realmente favorece? Ella es también la diosa de las encrucijadas, y se espera que tomemos nuestras propias decisiones. Elijo el camino que nos llevará a derramar la sangre de más semidioses ¡Yo elijo a Gea!
Sus amigos le silbaron en señal de aprobación Annabeth miró a Percy, y vio que ella estaba sin ideas. Había hecho lo que podía, Kelli elimino a uno de los suyos, Ahora no quedaba nada más para luchar.
—Durante dos años me he agitado en el vacío—dijo Kelli. — ¿Sabes lo completamente molesto que es ser vaporizado, Annabeth Chase? Poco a poco te reformas, completamente conciente, con dolor punzante durante meses y años mientras tu cuerpo vuelve a crecer, y finalmente rompiendo la corteza de este lugar infernal y arañando su camino de regreso a la luz del día. ¿Todo porque un niña te apuñaló por la espalda?
Sus ojos funestos cavaron en Annabeth. —Me pregunto qué pasa si un semidiós es asesinado en el Tártaro. Dudo que haya ocurrido antes, vamos a ver.
Percy saltó, deslizando a Riptide en un enorme arco. Cortó uno de los demonios a la mitad, pero Kelli lo esquivó y cargó contra Annabeth. Las otras dos empusas se lanzaron a Percy, una lo agarró de la empuñadura de la espada. Su amiga saltó sobre su espalda.
Percy trató de ignorarlos y se tambaleó hacia Annabeth, decidido a ir para defenderla, pero Annabeth lo estaba haciendo bastante bien, cayó hacia un lado evitando las garras de Kelli y se acercó con una piedra en la mano, con la que golpeó en la nariz a Kelli.
Kelli se lamentó. Annabeth recogió la grava y la arrojó a los ojos de la empusa. Mientras tanto Percy se movió de un lado a otro, tratando de deshacerse de su empusa, pero sus garras se hundieron más profundamente en sus hombros. La segunda empusa se aferró de su brazo, impidiéndole el uso de Riptide. Por el rabillo del ojo, vio a Kelli rastrillando con sus garras el brazo de Annabeth.
Annabeth gritó y cayó, Percy tropezó en su dirección, la vampiresa a su espalda clavó los dientes en el cuello, un dolor punzante recorrió su cuerpo, sus rodillas se doblaron.
Mantente en pie, se dijo. Hay que ganarles.
Entonces, la otra vampiresa mordió la empuñadura, y Riptide cayó al suelo.
Eso fue todo, finalmente, se había agotado. Kelli se cernía sobre Annabeth, saboreando su momento de triunfo. Las otras dos empusas rodearon a Percy, sus bocas babeantes, listas para otro sabor.

En seguida una sombra cayó sobre Percy, un grito de guerra profundo  bramó desde algún lugar por encima, haciendo eco a través de las llanuras del Tártaro, y un Titán cayó sobre el campo de batalla.

1 comentario:

  1. Sigue asii estai hacien un gran fabor a la humanidad soy miniheroes xd

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